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NUEVAGENERACIÓND EMPRENDEDORES

Dedicado a la Nueva Generación de emprendedores por Internet que no tiene edad.


28/08/2010

Iniciar un negocio desde casa


Iniciar un negocio en casa es un reto que millones de personas han aceptado. Lo han hecho por muchas razones diferentes, pero una de ellos es el deseo de promover un producto o servicio que ellos creen verdaderamente hará una contribución a la vida de las personas.

 

 Administrar un negocio en el hogar ofrece muchas satisfacciones diferentes, pero su éxito depende de su habilidad para seguir un plan de marketing bien diseñado, mientras se siguen importantes reglas de administración para lograr la eficiencia.

 

 Un negocio en casa puede sonar como una tarea fácil, pero es una que toma mucho tiempo y esfuerzo para crear y mantenerse. Nadie quiere emprender con dificultad la tarea de crear el negocio, solo para verlo terminar bruscamente.

 

 Cada año miles de personas empiezan un negocio en casa y miles cierran su negocio. Cierran el negocio por una variedad de razones. Muchos se desvanecen lentamente debido a la falta de atención, mientras que otros fracasan porque el propietario no ha conseguido establecer el negocio como un negocio real.

 

 En otras palabras, un negocio en casa debe ser tratado como la empresa financiera real que representa. Esto significa que se debe manejar el negocio de la manera más eficiente posible.

 

 De hecho, un negocio en casa puede requerir más atención a los detalles que un negocio más grande porque hay menos tiempo de personal y menos recursos financieros disponibles.

 

 Cuando se trata de escasos recursos, se tiene que lograr una máxima eficiencia para

obtener el mayor impacto.

 


Tags: negocioencasa negociomultinivel promoverproductos


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19/08/2010

Lo Nuevo de lo Antiguo


Al nacer, el ser humano trae, en esencia, la tarea a realizar. Co-creador del universo,

el ser humano, así pensado, es causa y efecto de su postura frente a los hechos que

interpreta como su realidad. Tal que, tomando conciencia de su deseo, influye en la

realidad, más que, dejarse moldear por esta.

El secreto no está en la razón, es magia. La felicidad del hacer, en la aventura que se

ha elegido de entre las muchas aventuras que están en el corazón, es el alimento para

el caminante, y la visión que se tiene del tesoro, es la brújula para el camino. No hay

lugar a donde ir, para hacer su razón de ser. El lugar es el camino mismo, el hacer.

Y..., no hay aventura, feliz, posible, si la alegría no es el báculo del caminante.

Así, pues, recorremos las enseñanzas del desierto, de la experiencia de los hombres

de las arenas, los de las caravanas y los del sol, ellos, quienes fundan la posibilidad de

vida en todo rincón del universo, al sobrepasar las dificultades máximas y ser felices:

amar, vivir bien, respetar las leyes creadas por su entorno para convivir mejor unos

con otros, y recrear las enseñanzas de los ancestros.

La magia no está en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

de Melquisedec.

í pensado, es causa y efecto de su postura frente a los hechos que

interpreta como su realidad. Tal que, tomando conciencia de su deseo, influye en la

realidad, más que, dejarse moldear por esta.

El secreto no está en la razón, es magia. La felicidad del hacer, en la aventura que se

ha elegido de entre las muchas aventuras que están en el corazón, es el alimento para

el caminante, y la visión que se tiene del tesoro, es la brújula para el camino. No hay

lugar a donde ir, para hacer su razón de ser. El lugar es el camino mismo, el hacer.

Y..., no hay aventura, feliz, posible, si la alegría no es el báculo del caminante.

Así, pues, recorremos las enseñanzas del desierto, de la experiencia de los hombres

de las arenas, los de las caravanas y los del sol, ellos, quienes fundan la posibilidad de

vida en todo rincón del universo, al sobrepasar las dificultades máximas y ser felices:

amar, vivir bien, respetar las leyes creadas por su entorno para convivir mejor unos

con otros, y recrear las enseñanzas de los ancestros.

La magia no está en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

de Melquisedec.

ás que, dejarse moldear por esta.

El secreto no está en la razón, es magia. La felicidad del hacer, en la aventura que se

ha elegido de entre las muchas aventuras que están en el corazón, es el alimento para

el caminante, y la visión que se tiene del tesoro, es la brújula para el camino. No hay

lugar a donde ir, para hacer su razón de ser. El lugar es el camino mismo, el hacer.

Y..., no hay aventura, feliz, posible, si la alegría no es el báculo del caminante.

Así, pues, recorremos las enseñanzas del desierto, de la experiencia de los hombres

de las arenas, los de las caravanas y los del sol, ellos, quienes fundan la posibilidad de

vida en todo rincón del universo, al sobrepasar las dificultades máximas y ser felices:

amar, vivir bien, respetar las leyes creadas por su entorno para convivir mejor unos

con otros, y recrear las enseñanzas de los ancestros.

La magia no está en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

de Melquisedec.

á en la razón, es magia. La felicidad del hacer, en la aventura que se

ha elegido de entre las muchas aventuras que están en el corazón, es el alimento para

el caminante, y la visión que se tiene del tesoro, es la brújula para el camino. No hay

lugar a donde ir, para hacer su razón de ser. El lugar es el camino mismo, el hacer.

Y..., no hay aventura, feliz, posible, si la alegría no es el báculo del caminante.

Así, pues, recorremos las enseñanzas del desierto, de la experiencia de los hombres

de las arenas, los de las caravanas y los del sol, ellos, quienes fundan la posibilidad de

vida en todo rincón del universo, al sobrepasar las dificultades máximas y ser felices:

amar, vivir bien, respetar las leyes creadas por su entorno para convivir mejor unos

con otros, y recrear las enseñanzas de los ancestros.

La magia no está en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

de Melquisedec.

án en el corazón, es el alimento para

el caminante, y la visión que se tiene del tesoro, es la brújula para el camino. No hay

lugar a donde ir, para hacer su razón de ser. El lugar es el camino mismo, el hacer.

Y..., no hay aventura, feliz, posible, si la alegría no es el báculo del caminante.

Así, pues, recorremos las enseñanzas del desierto, de la experiencia de los hombres

de las arenas, los de las caravanas y los del sol, ellos, quienes fundan la posibilidad de

vida en todo rincón del universo, al sobrepasar las dificultades máximas y ser felices:

amar, vivir bien, respetar las leyes creadas por su entorno para convivir mejor unos

con otros, y recrear las enseñanzas de los ancestros.

La magia no está en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

de Melquisedec.

ón que se tiene del tesoro, es la brújula para el camino. No hay

lugar a donde ir, para hacer su razón de ser. El lugar es el camino mismo, el hacer.

Y..., no hay aventura, feliz, posible, si la alegría no es el báculo del caminante.

Así, pues, recorremos las enseñanzas del desierto, de la experiencia de los hombres

de las arenas, los de las caravanas y los del sol, ellos, quienes fundan la posibilidad de

vida en todo rincón del universo, al sobrepasar las dificultades máximas y ser felices:

amar, vivir bien, respetar las leyes creadas por su entorno para convivir mejor unos

con otros, y recrear las enseñanzas de los ancestros.

La magia no está en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

de Melquisedec.

ón de ser. El lugar es el camino mismo, el hacer.

Y..., no hay aventura, feliz, posible, si la alegría no es el báculo del caminante.

Así, pues, recorremos las enseñanzas del desierto, de la experiencia de los hombres

de las arenas, los de las caravanas y los del sol, ellos, quienes fundan la posibilidad de

vida en todo rincón del universo, al sobrepasar las dificultades máximas y ser felices:

amar, vivir bien, respetar las leyes creadas por su entorno para convivir mejor unos

con otros, y recrear las enseñanzas de los ancestros.

La magia no está en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

de Melquisedec.

ía no es el báculo del caminante.

Así, pues, recorremos las enseñanzas del desierto, de la experiencia de los hombres

de las arenas, los de las caravanas y los del sol, ellos, quienes fundan la posibilidad de

vida en todo rincón del universo, al sobrepasar las dificultades máximas y ser felices:

amar, vivir bien, respetar las leyes creadas por su entorno para convivir mejor unos

con otros, y recrear las enseñanzas de los ancestros.

La magia no está en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

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de Melquisedec.

í, pues, recorremos las enseñanzas del desierto, de la experiencia de los hombres

de las arenas, los de las caravanas y los del sol, ellos, quienes fundan la posibilidad de

vida en todo rincón del universo, al sobrepasar las dificultades máximas y ser felices:

amar, vivir bien, respetar las leyes creadas por su entorno para convivir mejor unos

con otros, y recrear las enseñanzas de los ancestros.

La magia no está en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

de Melquisedec.

ón del universo, al sobrepasar las dificultades máximas y ser felices:

amar, vivir bien, respetar las leyes creadas por su entorno para convivir mejor unos

con otros, y recrear las enseñanzas de los ancestros.

La magia no está en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

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echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

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ñanzas de los ancestros.

La magia no está en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

de Melquisedec.

á en maestro alguno, sino en el reto de trabajar sobre y contra si

mismo. El reto es contra uno mismo. Cualquier reto entonces es tan válido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

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álido como otro.

Al encuentro del dragón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

de Melquisedec.

ón, entonces, no significa otra cosa que a la caza de sus miedos

y a vencer los obstáculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

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áculos que impiden el lograr nuestro aporte al universo.

No hay más AMO que el DESEO, ni mas MAESTRO que la VIDA, sin embargo

quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

sabiduría, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

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quien desee, puede acercarse a aquellos que han como tú elegido el camino de la

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gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

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ía, y si cumple con las condiciones de benevolencia y logro de lo que tu has

deseado, síguelos. Mientras más ancianos, mejor, pues, más camino han recorrido.

Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

echarán.

Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

nosotros, desde el oasis Dar Al-Rahman por su autor Alain Houel en su texto Tratado

de Melquisedec.

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Estos, hombres o mujeres, sabias, que hay a tu lado, y que te codeas con ellos aunque

no los reconozcas, pueden guiarte. No obstante, el camino no es fácil, ellos estarán

gustosos de verte volar con tus propias alas, y si pretendes quedarte a su lado, te

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Las enseñanzas de la sabiduría de los hombres del sol, pues, son tañidas para

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